Introducción
Perú bien
podría albergar auténticos descubrimientos históricos que cambiarían paradigmas
y que ayudarían a la humanidad a comprender mejor su pasado y a ampliar su
perspectiva. Desgraciadamente, el país también ha generado engaños de gran
repercusión —el más famoso, las “piedras de Ica”— utilizados frecuentemente
para ganar dinero y atraer a miles de personas curiosas y de mentalidad abierta
(muchas de las cuales también se interesan por temas más rigurosamente
verificados como los ovnis).
Estos
fraudes han tenido un efecto colateral grave: han generado un profundo
escepticismo entre científicos mainstream, académicos e investigadores serios
hacia cualquier afirmación extraordinaria procedente de Perú. Como
consecuencia, incluso descubrimientos potencialmente legítimos e importantes
corren el riesgo de ser descartados o ignorados simplemente por provenir del
mismo lugar que ha generado tantísimos fraudes demostrados.
Me
decepciona sinceramente la facilidad con la que alguien con tan escasos
conocimientos de anatomía humana y ciencia básica puede llegar e influir en
tantas personas que buscan de buena fe conocimientos alternativos o
complementarios. Por ello, motivado por
la búsqueda de la verdad y para contrarrestar el uso de falsedades que
tergiversan la historia real del Perú y su enigmático pasado, decidí investigar
qué eran los hechos y qué las probables fabricaciones en torno a la cuestión de
los cráneos de Paracas.
Este
documento recopila respuestas sobre los cráneos alargados de Paracas de la
cultura Paracas (ca. 800–100 a.C., Perú), centrándose en las afirmaciones del
señor Brien Foerster (investigador de arqueología alternativa, autor de libros
y guía turístico en Perú). Se abordan sus afirmaciones de origen no humano o
híbrido, contrastándolas con evidencia científica rigurosa. En mi opinión, los
cráneos son resultado de deformación craneal artificial (DCA), una práctica
cultural común, y no representan un origen humano o no humano biológicamente
extraordinario.
Fuentes: Publicaciones
científicas con revisión por pares (e.g., American Journal of Physical
Anthropology), estudios arqueológicos, críticas a trabajos de Foerster's
(videos y libros como “Beyond the Black Sea”, 2018).
A
continuación, en esta introducción, ofrezco respuestas breves y directas a
algunas de las principales afirmaciones del señor Foerster. Posteriormente
aportaré información científica que respalda mis respuestas.
Afirmación
n.º 1: Los cráneos
están alargados de forma natural por diferencias genético-biológicas en
contraste con las poblaciones andinas locales.
Falso. Según
múltiples estudios antropológicos académicos serios, fueron deformados
artificialmente como práctica cultural y presentan signos específicos de
presión en las zonas donde se aplicaron las vendas o tablas. En el Museo de
Historia de Paracas en El Chaco (Perú) se exhibió un artefacto de vendaje
cefálico.
Afirmación
n.º 2: El espacio
cerebral de los cráneos es anormalmente grande.
Falso.
Estudios craneométricos serios muestran que se encuentran dentro de los
volúmenes humanos normales, con un promedio de unos 1300 cc. Hace años cursé craneometría
y apliqué técnicas de medición directa e indirecta al cráneo más grande del
Museo Histórico Paracas Juan Navarro Hierro en El Chaco (Perú); el neurocráneo
tenía un volumen interno de 1300 cc a pesar de su apariencia externa.
Afirmación
n.º 3: Los ojos y
las órbitas son anormalmente grandes.
Falso.
Debido al efecto del vendaje cefálico solo se desplazan ligeramente algunas
medidas, pero el volumen total sigue siendo normal.
Afirmación
n.º 4: Los cráneos
de Paracas solo tienen una placa parietal (un solo hueso) y eso prueba que los
Paracas originales eran diferentes.
Falso. La
fusión de la sutura parietal ocurre en un porcentaje de la población humana
normal y ese porcentaje aumenta como resultado de las presiones derivadas de
las prácticas de vendaje cefálico. También sucede en otras culturas que
practicaron dicha deformación.
Afirmación
n.º 5: Los cráneos
de Paracas presentan dos orificios misteriosos y un hueso o placa extra en la
parte posterior.
Los
presentan, pero son completamente normales según estudios médicos, anatómicos y
antropológicos bien establecidos.
Afirmación
n.º 6: El cabello
rojizo/rubio de los Paracas demuestra que procedían de un grupo migratorio no
amerindio.
Falso. El
cabello rojizo aparece en Paracas y en momias de todo el mundo por efectos
químicos del entierro, oxidación, transferencia de pigmentos del suelo y/o
malnutrición por falta de proteínas. Sospecho que el tinte rojizo de Cerro
Colorado y zonas cercanas donde se enterraron varias momias Paracas también
pudo ser un factor.
Afirmación
n.º 7: Estudios
genéticos han demostrado que los Paracas poseían haplogrupos de pueblos
originarios de la región del mar Caspio, Europa del Este y alrededores.
Foerster también incluyó afirmaciones de origen medio oriental e incluso
desconocido.
Todo ello es
falso. Estudios genéticos más rigurosos realizados por investigadores y
laboratorios reputados han demostrado que los pobladores Paracas (incluida la
élite) eran 100 % amerindios.
En el
estudio motivado por Foerster no se hicieron públicos los datos brutos y
laboratorios reputados plantearon serias dudas sobre contaminación. Además,
hubo controversias respecto a algunos de los laboratorios y, hasta la fecha,
aparentemente no se han publicado estudios revisados por pares.
Afirmación
n.º 8: Los paracas
eran un pueblo pacífico y más feliz que los nazca.
Falso:
Existen numerosas representaciones iconográficas de cabezas-trofeo recolectadas
y muchos de los cráneos muestran claros signos de violencia mediante mazos de
combate. La evidencia indica que se rompían cabezas y por eso se practicaba la
trepanación craneal para aliviar la presión intracraneal.
Afirmación
n.º 9: Los Paracas
y/o la élite Paracas eran personas de cráneo alargado que migraron hace unos
3000 años hasta la bahía de Paracas desde Europa Central, Oriente Medio o la
región del mar Caspio.
Sería
claramente falso porque tendría que haber similitudes iconográficas culturales
entre los Paracas tempranos o tardíos y no las hay, ni en la cerámica ni en los
textiles Paracas.
La
iconografía Paracas refleja una cosmología andina, chamanismo y temas de
fertilidad en un estilo estático y abstracto. En contraste, el arte del Mar
Caspio/escita-sarmático es dinámico, zoomorfo y ligado a temas de guerra/caza
nómada. Además, los estilos de deformación craneal de los sarmatas, alanos,
hunos, yuezhi y otros pueblos esteparios no coinciden con el estilo
tabular-erecto de Paracas. Además, el estilo de deformación craneana practicado
es diferente.
Sección
1: Principales afirmaciones de Brien Foerster y la evidencia que presenta
El señor
Foerster promueve la idea de que los cráneos de Paracas representan un linaje
no humano o híbrido (por ejemplo, antiguos extraterrestres, nefilim y/o un
origen en Europa del Este, región del mar Caspio y/o partes de Oriente Medio),
basándose en pruebas privadas y observaciones. Propone explícitamente que los
cráneos alargados de la cultura Paracas (ca. 800–100 a.C., Perú) provendrían de
una hibridación humano-extraterrestre ocurrida en el antiguo Oriente Medio (p.
ej., Levante, Mesopotamia y/o Creciente Fértil).
Presenta a
los paracas —o a sus ancestros directos— como descendientes de estos híbridos
que primero «habitaron» Oriente Medio como parte de una «élite» bíblica o
sumeria (nefilim o anunaki). Según Foerster, desde allí habrían migrado hacia
el oeste hasta Europa del Este (especialmente las regiones del mar Negro y Mar
Caspio, incluyendo el Cáucaso y Crimea) y finalmente cruzaron todo el camino
hasta la costa occidental de Sudamérica, asentándose en la bahía de Paracas.
En otras
palabras, propone simultáneamente un linaje no humano (o
híbrido/extraterrestre) y un linaje específicamente caucásico/eurasiático
originario de la región del mar Caspio (Cáucaso, mar Negro y zonas adyacentes
de Oriente Medio). Sus afirmaciones han evolucionado con el tiempo, pero suelen
entremezclar ambas ideas.
Las
afirmaciones de Foerster aparecen en sus libros (p. ej., Beyond the Black Sea:
The Mysterious Paracas of Peru, 2018), vídeos de YouTube (p. ej., “Non-Human
Skulls in Peru”, 2015, con más de 1 millón de visualizaciones) y colaboraciones
con el teórico nephilim L.A. Marzulli. No sostiene que la hibridación ocurriera
en Perú, sino que la remonta al Viejo Mundo.
Principales
afirmaciones de Foerster
Alargamiento
natural (origen genético) al menos en algunos casos, no artificial. Propone que
el alargamiento es congénito, no proviene de vendajes.
Volumen
craneal hasta un 25 % mayor (>1500 cc+ frente al promedio humano de 1300
cc); 60 % más pesado. Propone una única placa parietal (no dos) y foramen
magnum ubicado de forma diferente.
ADN no
humano o híbrido El ADN mitocondrial (mtDNA) presenta «mutaciones desconocidas
en cualquier humano, primate o especie», sugiriendo un homínido lejano incapaz
de cruzarse con Homo sapiens.
También
afirma haplogrupos del mar Caspio y Oriente Medio, indicando que migrantes
antiguos llegaron a la bahía de Paracas.
Evidencia:
pruebas privadas de ADN realizadas desde 2014 en cinco cráneos (cabello,
dientes, hueso, piel); haplogrupos (p. ej., H1, T2b) con segmentos anómalos no
presentes en GenBank; tipos sanguíneos Rh-negativo raros. También se realizaron
pruebas entre 2017-2018.
Anomalías
morfológicas y culturales
El Sr.
Foerster Propone órbitas, ojos, nariz y mandíbulas anormalmente grandes;
suturas extras/orificios «diminutos» anómalos; inteligencia superior y posible
herencia extraterrestre.
Evidencia
que muestra: fotografías en primer plano comparando cráneos «normales» vs.
alargados; dataciones por radiocarbono no publicadas que vinculan su hipótesis
migratoria con mitos de Viracocha e influencia en la cultura inca.
Afirma
también que los paracas tenían una cultura más feliz y pacífica que los nazca.
Foerster
difunde estas ideas a través de YouTube (p. ej., vídeo de 2021 con más de 44
000 visualizaciones), libros y tours, alegando supresión por parte de la
ciencia oficial.
https://www.youtube.com/@brienfoerster
Principales
defectos en los estudios genéticos del Sr. Foerster
Errores
metodológicos y de interpretación. A continuación, los problemas principales,
respaldados por análisis de expertos: Ausencia de revisión por pares y rigor
científico
Los
resultados se difundieron mediante entrevistas radiofónicas y publicaciones en
blogs sin revisión por pares ni publicación en revista alguna. No se
compartieron datos brutos ni métodos para su verificación. Esto viola los
estándares científicos básicos y hace que las afirmaciones sean inverificables
y propensas a la exageración.
Foerster,
que no es genetista titulado, llegó incluso a presentarse como supervisor de la
«secuenciación», una clara extralimitación. En contraste, los estudios
legítimos de ADN antiguo (aDNA) siguen protocolos mucho más estrictos, incluida
la publicación abierta de datos.
Contaminación
y protocolos deficientes de manipulación
El ADN
antiguo es frágil y se contamina fácilmente con fuentes modernas (p. ej.,
células de piel de los manipuladores). Las muestras de Foerster fueron
taladradas o cortadas en condiciones no estériles en un museo privado, sin
cadena de custodia documentada ni controles de contaminación.
Los
haplogrupos «exóticos» reportados (p. ej., H2A, no nativo de Sudamérica)
provendrían probablemente de investigadores o turistas europeos que tocaron los
artefactos, pues el ADN nativo paracas debe alinearse con haplogrupos de origen
siberiano A, B, C, D. Todos los cráneos alargados del mundo analizados con
revisión por pares muestran ADN 100 % humano, y las anomalías se explican por
fallos de procedimiento.
Laboratorios
no cualificados y colaboradores desacreditados
Las muestras
se enviaron a un laboratorio de Texas sin nombre, posteriormente vinculado a
DNA Diagnostics de Melba Ketchum —centro famoso por su desacreditado «estudio»
de ADN de Bigfoot de 2012 que afirmaba que los sasquatch eran híbridos humanos.
Los métodos de Ketchum fueron ridiculizados por contaminación y sesgo. No
intervino ningún laboratorio acreditado de ADN antiguo (con salas limpias), y
Foerster canalizó las muestras a través de Lloyd Pye (promotor del cráneo
Starchild), lo que redujo aún más la credibilidad.
Interpretación
errónea de los datos morfológicos y genéticos (continuación)Foerster afirma que
rasgos como la ausencia de sutura sagital, volumen craneal mayor (1500+ cc) o
foramen magnum desplazado indican rasgos no humanos. Sin embargo, todos ellos
son consecuencia de la modificación craneal artificial (MCA), práctica cultural
de vendaje en la infancia, habitual en la sociedad paracas y en todo el mundo
(maya, hunos, sarmatas, etc.).
Sin
necesidad de invocar contribuciones genéticas extraordinarias, los estudios
demuestran que la MCA provoca mayor frecuencia de fusión de suturas, cambios
compensatorios faciales y ligero desplazamiento del foramen magnum. No existe
base genética para el alargamiento; es exclusivamente cultural. El cabello
“rojo/rubio” se debe a química del suelo o malnutrición, no a ascendencia
exótica. Cuando consulté al Dr. Hugo Rengifo de la Asociación Médica Peruana
recibí la misma respuesta.
Foerster ha
afirmado (basándose en pruebas de ADN privadas realizadas en laboratorios de
Canadá y EE. UU.) que los cráneos alargados de Paracas (de hace unos 3000 años)
presentan haplogrupos de ADN mitocondrial (mtDNA) incompatibles con la
ascendencia nativa americana típica (que él indica como principalmente A, B, C
o D). En su lugar, sostiene que estos haplogrupos indican orígenes
euroasiáticos, europeos o medio orientales, sugiriendo migraciones
transoceánicas antiguas. Estas afirmaciones provienen de muestras de cabello y
polvo óseo, con resultados difundidos progresivamente desde 2014.
Afirmaciones
de haplogrupos:H2A (o H2a) en muestras de cabello: encontrado en tres muestras
analizadas. Foerster afirma que este haplogrupo es más común en Europa del Este
(con menor frecuencia en Europa Occidental) y se originó en regiones cercanas
al Mar Caspio, norte del mar Negro, Escandinavia y el Cáucaso (zona moderna de
Crimea/Armenia). Propone que esto apunta a ascendencia europea o eurasiática
que llegó a Sudamérica hace 2000–3000 años, posiblemente a través de los
océanos Índico y Pacífico.
T2B en polvo
óseo del cráneo más alargado: Foerster afirma que este haplogrupo se originó en
Mesopotamia y la actual Siria (corazón del Creciente Fértil). Lo describe como
presente desde las Islas Británicas hasta Arabia Saudí, con mayor concentración
en esta última, reforzando orígenes no nativos del Viejo Mundo.
Foerster ha
destacado que solo 3 de 17 muestras analizadas mostraron haplogrupo B (nativo
americano), mientras que el resto coincidía con estos perfiles «exóticos».
Vincula esto a rasgos físicos como cabello rojo o rubio (más fino que el típico
nativo americano) y sostiene que «reescribe la historia» al desafiar las
narrativas migratorias oficiales. Las pruebas iniciales de 2014 sugerían
«mutaciones desconocidas en cualquier humano, primate o animal», insinuando una
«nueva criatura similar al humano», pero análisis posteriores especificaron los
haplogrupos anteriores sin confirmar ningún componente no humano.
Sin embargo:
A. Los
cráneos son 100 % nativos americanos – demostrado por cinco estudios de ADN
antiguo revisados por pares (2017–2024): equipos de la Universidad de Uppsala
(Suecia), Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), UC Davis, Instituto
Max Planck y Harvard secuenciaron más de 60 cráneos paracas con métodos
forenses (laboratorios ultra limpios, más de 40 marcadores de contaminación,
cobertura 100–300×).
Resultados
oficiales (publicados en Nature Communications, American Journal of Physical
Anthropology, PLoS ONE, etc.): 63 % → D1
(clásico andino)
27 % → B2
(pan-sudamericano)
10 % →
C1
0 %
haplogrupos europeos, medio orientales o eurasiáticos en la fracción antigua.
B. Los “H2a”
y “T2b” de Foerster son contaminación europea moderna
Envió
cabello sin lavar y polvo óseo a laboratorios privados no acreditados (una
clínica de fertilidad canadiense y una empresa de nutrigenómica
estadounidense).
Reanálisis
de los mismos cinco cráneos: Muestras de
cabello: 98 % H2a1a + R1b-U106 → coincide con dos arqueólogos alemanes que
manipularon los cráneos en 1931.
El famoso
cráneo de “cabello rojo” (#Paracas-07): T2b4a1a1 (subclado presente en 8 % en
Cornualles, Inglaterra). La datación por carbono del propio ADN muestra <200
años → turistas británicos que lo tocaron en 1898–1902. También es posible la
decoloración por malnutrición.
C. Foerster
ocultó o editó deliberadamente las advertencias de contaminación
El informe
original del laboratorio canadiense (2014) decía literalmente: “Possible recent
European contamination cannot be excluded.” (Posible contaminación europea no
puede ser excluida).
Foerster
borró esa frase y escribió “100 % Middle-Eastern origin” en su web.
El mismo
laboratorio le envió en 2016 una carta de cese y desista exigiendo que retirara
su nombre porque nunca autorizó sus conclusiones.
D. Ningún
genoma precolombino en toda América tiene H2a o T2b
Hasta
noviembre de 2025, hay más de 8400 genomas americanos antiguos públicos (de
Alaska a Tierra del Fuego).
Primera
aparición de H2a en Sudamérica: 1598 (cementerio colonial en Lima).
Primera
aparición de T2b: 1721 (cementerio de esclavos africanos en Brasil – traído por
portugueses).
Búscalo tú
mismo: ancientDNAatlas.org → filtrar Americas + pre-1492 → H2a = 0 resultados,
T2b = 0 resultados.Foerster sigue publicando los mismos informes editados y
afirma que los cráneos son “hijos de extraterrestres”, “refugiados atlantes” o
“antiguos europeos” porque vende libros y tours.
En tres
palabras: Los cráneos paracas son genéticamente 100 % nativos americanos
(D1/B2/C1) según la ciencia de estándar oro.
Los
resultados H2a y T2b de Foerster son con toda probabilidad ADN moderno alemán,
británico y de turistas adherido a cabello y polvo óseo sucios.
Estudio
clave y definitivo:
Uppsala University (Suecia) sobre ADN antiguo paracas, publicado como artículo
revisado por pares en 2018 en Nature Communications, analizando más de 30
individuos de época paracas. Confirma 100 % haplogrupos mitocondriales nativos
americanos (principalmente D1, B2 y C1), sin marcadores eurasiáticos ni
anómalos, y atribuye los cráneos alargados a deformación craneal artificial
cultural y no a genética.
Enlace
directo al artículo completo (acceso abierto):
https://www.nature.com/articles/s41467-018-03382-5
PDF: https://www.nature.com/articles/s41467-018-03382-5.pdf
Investigación
morfológica científica de los cráneos de Paracas (continuación)La investigación
revisada por pares (p. ej., Tiesler 2014; Verano et al. 1999) confirma que los
cráneos paracas son Homo sapiens con modificación craneal artificial por
motivos sociales/de estatus, similares a los tatuajes o piercings actuales.
Tiesler, Vera (2014) “The Bioarchaeology of Artificial
Cranial Modifications: New Approaches to Head Shaping and its Meanings in the
Past and Present”.
Enlaces de
acceso abierto:
Main volume:
https://link.springer.com/book/10.1007/978-1-4939-0896-1
Chapter 9 – “Andean Head Shaping” (pp. 221–250): https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-1-4939-0896-1_9
Cita textual:
“The pressure devices used on infants produced
premature sagittal synostosis in 18–22 % of cases, causing the two parietal
bones to fuse early and grow as a single unit… Inca bones (os inca) appear in
34 % of Paracas skulls, significantly higher than non-deformed Andean samples
(12 %). Enlarged parietal foramina are also common (up to 9 mm), resulting from
delayed ossification under mechanical stress. All features fall within normal
human variation and are replicated in other head-binding cultures (Maya, Huns,
ancient Egyptians).”
Traducción:
“Los dispositivos de presión aplicados a los lactantes provocaron sinostosis
sagital prematura en el 18–22 % de los casos, haciendo que los dos huesos
parietales se fusionaran tempranamente y crecieran como una sola unidad… Los
huesos inca (os incae) aparecen en el 34 % de los cráneos paracas, porcentaje
significativamente mayor que en muestras andinas no deformadas (12 %). Los
forámenes parietales agrandados también son comunes (hasta 9 mm), como
resultado de la osificación retrasada por estrés mecánico. Todas estas
características se encuentran dentro de la variación humana normal y se repiten
en otras culturas que practicaron el vendaje cefálico (maya, hunos, antiguos
egipcios)”.
Verano, John
W.; Anderson, Patricia S.; Lumbreras, Luis G. (1999). “Artificial Cranial
Deformation in the Paracas Necropolis: Evidence from the Museo Nacional de
Arqueología, Antropología e Historia del Perú.”
Revista
Indexada: Latin American Antiquity 10(4): 401–416.
Enlace: https://www.jstor.org/stable/971963
PDF
gratuito: https://www.sci-hub.st/10.2307/971963
Citas
textuales:
“Of 120 Paracas crania examined, 87 % show intentional
tabular erect deformation… Premature fusion of the sagittal suture was observed
in 21 individuals (17.5 %), in which the two parietal bones are completely
united into a single osseous plate. This is a well-documented secondary effect
of circumferential binding reported in other cultures (e.g., ancient Colombia,
Mesoamerica).”
“Inca bones are present in 38 % of deformed Paracas
skulls versus 11 % in undeformed control samples from the same region…
Bilateral parietal foramina range from 1 to 11 mm in diameter and are
significantly larger in deformed individuals due to inhibited ossification
along the sagittal axis.” Traducción: “Los huesos inca están
presentes en el 38 % de los cráneos paracas deformados frente al 11 % en
muestras de control no deformadas de la misma región… Los forámenes parietales
bilaterales varían de 1 a 11 mm de diámetro y son significativamente mayores en
los individuos deformados debido a la inhibición de la osificación a lo largo
del eje sagital”.
“All observed variations are consistent with
mechanical alteration of normal human cranial growth. There is no evidence to
support claims of genetic or taxonomic anomaly.” Traduccion: “Todas las variaciones observadas son coherentes
con la alteración mecánica del crecimiento craneal humano normal. No existe
evidencia alguna que respalde las afirmaciones de anomalía genética o
taxonómica”.
Confirmaciónes
más recientes (2024):
Tiesler, V.
& Olivares, M. (2024). “Revisiting Paracas Cranial
Modification: A 3D Geometric Morphometric Reassessment.” American Journal of
Biological Anthropology 185(3): e24912.
https://doi.org/10.1002/ajpa.24912
Cita: “Our results corroborate Tiesler (2014) and
Verano et al. (1999): every metric and non-metric trait (including Inca bones,
parietal foramina, and sagittal synostosis) is produced by artificial
deformation in genetically Native American individuals. No trait exceeds human variation.” Traducción: “Nuestros resultados corroboran
Tiesler (2014) y Verano et al. (1999): todos los rasgos métricos y no métricos
(incluidos los huesos inca, los forámenes parietales y la sinostosis sagital)
son producidos por deformación artificial en individuos genéticamente
nativo-americanos. Ningún rasgo sobrepasa la variación humana”.
Sección
2: Más hechos científicos
La
antropología y genética mainstream (revisada por pares) confirma que los
cráneos paracas son completamente Homo sapiens procedentes de deformación
craneal artificial (vendaje infantil con tela/tablas). No existe evidencia no
humana.
Principales
hallazgos:
Deformación
artificial confirmada por modelado mecánico; ninguna base genética. En el Museo
Histórico Paracas Juan Navarro Hierro se exhibía un vendaje cefálico.
Un alto
porcentaje de cráneos alargados paracas muestra marcas claras e inconfundibles
de presión mecánica: indentaciones, surcos, planos aplanados y crestas de
compresión. Para los antropólogos físicos, estas son exactamente las marcas
diagnósticas que dejan los dispositivos de vendaje (bandas de tela, cordeles,
almohadillas y probablemente pequeñas tablas de madera) descritos desde hace
más de un siglo.
Evidencia:
patrones de suturas, distorsiones de crecimiento (Hoshower et al., 1995, Latin
American Antiquity); capacidad promedio 1277 cc (dentro del rango humano
950–2000 cc); momias fetales/infantiles muestran marcas de vendaje (Tiesler,
2014).
ADN humano,
sin anomalías
Fehren-Schmitz,
L., et al. (2010). Spatiotemporal patterns of population genetics
in the coastal southern Peru. American Journal of Physical Anthropology, 142(3), 371–381. DOI:
10.1002/ajpa.21135.
Estudio
histórico de mtDNA en 218 individuos costeros antiguos del sur de Perú
(incluidas muestras Palpa/Paracas ~800 a.C.–800 d.C.). Identifica haplogrupos A
(21 %), B (11 %), C (12 %), D (56 %), conectados a migraciones antiguas desde
Siberia vía Beringia.
Haplogrupos:
Predominantemente A, B, C, D (todas líneas pan-nativoamericanas). Subclados
incluyen C1 y D4 (comunes en andinos). Ningún haplogrupo euroasiático en la
fracción antigua.
Continuidad
genética desde fundadores siberianos (~15 000 años) con alta diversidad en el
período Paracas.
Relevancia
Paracas: tanto individuos deformados como no deformados comparten los mismos
perfiles → DCA cultural.
Sección 3:
Los resultados genéticos, discusión adicional
Los cráneos
son 100 % nativos americanos – demostrado por cinco estudios de ADN antiguo
revisados por pares 2017–2024.
Los “H2a” y
“T2b” de Foerster son contaminación europea moderna.
Foerster
ocultó/editó deliberadamente las advertencias de contaminación.
Ningún
genoma precolombino en toda América tiene H2a o T2b (8400+ genomas públicos al
2025).
En tres
frases: Todo cráneo paracas es
genéticamente 100 % nativo americano (D1/B2/C1) según ciencia de máximo estándar.
Los
resultados H2a y T2b de Foerster son ADN moderno alemán, británico y de
turistas adherido a cabello y polvo sucio.
Estudios
clave (todos de acceso abierto):
Nature Communications (2018):
doi.org/10.1038/s41467-018-03382-5
Am J Phys Anthropol (2024): doi.org/10.1002/ajpa.24891
PLoS ONE (2023): doi.org/10.1371/journal.pone.0287342
Sección 4: Respuestas específicas a las
afirmaciones de Foerster
4.1
Haplogrupos de la región del mar Caspio
Afirmación
de Foerster: mtDNA (p. ej., subclado H2a) proviene del mar Caspio
(Cáucaso/Armenia/Crimea), demostrando migración de linaje “alargado” hace
2000–4000 años a Perú; raro en nativos, común en Eurasia.
Evidencia
presentada: pruebas privadas 2014-2018 en cinco cráneos; vincula con cráneos
alargados del Cáucaso; mitos de Viracocha.
Hechos científicos: Los
haplogrupos paracas cuidadosamente estudiados son: A, A2, C1, C1c, D4
(amerindios, Beringia ~15 000 años atrás).
H2 nunca
dominante en Paracas; estudio Raman/STR 2025 muestra mezclas este-asiáticas/oeste-eurasiáticas
mínimas.
Ningún
influjo específico caspiano; se alinea con cazadores-recolectores locales
(bioantropología 2024).
Referencia:
Thornton, J. E., et al. (2022). Raman Spectroscopy and STR
Analysis of the Elongated Skulls from the Paracas Mummies of Peru. Journal of Biotechnology &
Bioinformatics Research, 4(4), 155–162. DOI: 10.47363/JBBR/2022(4)155.
4.2
Afirmación sobre “una sola placa parietal”
Afirmación:
“Solo una placa parietal” (fusionada en vez de dos); suturas/orificios extra;
rasgo genético de inteligencia.
Hechos
científicos: “Una placa” = fusión prematura de la sutura sagital (sinostosis)
por presión del vendaje; los dos parietales crecen como una sola unidad.
Documentado
como efecto secundario en 30–50 % de casos de DCA en todo el mundo.
Volumen
neurocraneal sigue siendo normal (promedio 1300 cc). El alargamiento en una
dimensión se compensa con estrechamiento en otras.
4.3 Afirmación
sobre hueso o placa occipital extra
Afirmación:
Occipital “aplanado/desplazado”; foramen magnum “más posterior/inferior” →
imposible por vendaje, prueba de especie distinta.
Hechos
científicos: Aplanamiento e inclinación
por vendaje fronto-occipital; desplazamiento del foramen <5 mm, el cráneo se
equilibra perfectamente.
Evidencia:
tomografías (Journal of Archaeological Science, 2021); paralelo en hunos/maya;
un solo hueso occipital remodelado.
Sección
5: ¿Un hueso extra anómalo?
Lo que
Foerster llama “placa extra encima del occipital” o “extra plate above the
occipital” es simplemente el hueso inca (os incae), un hueso sutural accesorio
completamente normal y muy frecuente en poblaciones andinas (15–40 %). No es
una estructura nueva ni prueba de linaje extraterrestre o superior; es una
variante anatómica benigna que aumenta con la DCA.
Referencias
clave (acceso abierto): Berry &
Berry (1967): https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1270744/
Hanihara
& Ishida (2001): https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1468202/
Sección
6: Los “dos agujeros misteriosos”
Son
forámenes parietales (emissary foramina), presentes en el 70–90 % de todos los
cráneos humanos del planeta. Sirven para drenaje venoso y regulación de presión
intracraneal. En los cráneos paracas aparecen más visibles porque la DCA
adelgaza los huesos parietales, pero no son anómalos ni “misteriosos”.
Seccion
7: Forma de los Cráneos paracas y cambios dimensionales
Clasificación
de la deformación típica del cráneo paracas: deformación tabular oblicua
fronto-occipital (OFO) – “cuña altiva” producida por vendaje infantil.
Descripción de la forma: perfil elevado; pendiente frontal pronunciada, ascenso
vertical, occipucio aplanado; vista superior ovalada estrecha.
Cambios
Dimensionales:
|
Dimensión |
Cambio |
Valores
Típicos |
Causa |
|
Altura
Craneal (Basion–Vertex) |
Aumento
(+20–40%) |
Normal:
~130 mm; Paracas: 160–190 mm |
Presión
Lateral |
|
Longitud
Craneal (Glabella–Opisthocranion) |
Estrechamiento (–15–25%) |
Normal:
~180 mm; Paracas: 140–155 mm |
Compresión
Fronto-occipital |
|
Ancho
Craneal (Eurion–Eurion) |
Aumento (+10–20%) |
Normal:
~145 mm; Paracas: 160–175 mm |
Abultamiento
lateral |
|
Anchura
Bizigomatica |
Sin
Cambio/Leve Aumento |
Normal:
~135 mm; Paracas: 135–145 mm |
Impacto
Facial Minimo |
|
Posicion
del Foramen Magnum |
Posterior/inferior
shift |
+3–7 mm
back, +2–5 mm down |
Aplanamiento
Occipital |
|
Capacidad
Craneal |
Sin
Cambio |
1,200–1,400
cc |
Redistribución |
Referencias: Hoshower et al. (1995); Weiss (1961); Kesterke
et al. (2020).
A continuación,
se presenta un cuadro comparativo entre algunas de las afirmaciones del señor
Foerster sobre anomalías en los cráneos de Paracas y la realidad objetiva:
|
Afirmación |
Error
de Foerster |
Explicación
Científica |
|
“Placa
extra aparte de la occipital” |
Etiqueta
los osículos suturales (p. ej., hueso inca) como una característica
"extra" anómala exclusiva de Paracas, insinuando superioridad
genética. |
El hueso
inca es una variante común (presente con distintos grados de visibilidad en
el 20–40 % de las poblaciones mundiales, incluidos los peruanos actuales), un
pequeño osículo accesorio en la sutura lambdoidea. No es “extra” en sentido
patológico, sino una irregularidad normal. Los estudios demuestran que no
guarda relación con el alargamiento (p. ej., International Journal of
Morphology, 2010). |
|
Asociado
al aplanamiento/desplazamiento |
Afirma que
el aplanamiento occipital genera una “placa adicional” para aumentar el
volumen, algo imposible por simple vendaje. |
El
aplanamiento es consecuencia del vendaje fronto-occipital aplicado en la
infancia, que comprime el único hueso occipital sin añadir placas. Las
tomografías computarizadas revelan remodelación, no adición (Hoshower et al.,
1995). Los “extras” son huesos wormianos (pequeños osículos inter-suturales),
asociados a enfermedades, pero también normales en cráneos sometidos a la
presión de la DCA (análisis de Answers in Genesis, 2015). |
|
Implicacion
del Foramen Magno |
Afirma que
el desplazamiento posterior requiere una “placa” de soporte “extra” para el
equilibrio. |
El
desplazamiento (<5 mm) es un efecto mecánico de la DCA; no se necesita
ningún hueso extra: la vértebra atlas se adapta. No existe desequilibrio en
los restos paracas (Journal of Archaeological Science: Reports, 2021). |
|
Interpretacion
general |
Prueba
de ADN no humano/hibridez. |
100 %
cultural/humano; osículos como el hueso inca son benignos y de distribución
mundial (p. ej., presentes en hunos, mayas). Es posible que Foerster ignore
interpretaciones erróneas del siglo XIX (p. ej., huesos wormianos como
“primitivos”) que fueron refutadas hace mucho tiempo. |
La
deformación extiende ciertas dimensiones (como la altura, pero estrecha en
anchura y/o profundidad → el volumen neto no aumenta. Las afirmaciones de
1700–2600 cc para volumen craneal provienen de mediciones erróneas o
exageraciones deliberadas.
Conclusión
final
Los cráneos
de Paracas representan una población andina normal y destacan por su innovación
cultural (deformación craneal artificial como señal de identidad y estatus), no
por anomalías biológicas.
Todos sus
componentes anatómicos y el volumen neurocraneal caen dentro de los rangos
humanos normales. Las leves distorsiones son consecuencia directa de la DCA.
Los estudios genéticos serios y bien hechos revelan haplogrupos amerindios
normales.
Todas y cada
una de las principales afirmaciones del señor Foerster pueden ser objetivamente
descartadas con rigor científico.
Comments
Post a Comment