Contra el Mito de los Craneos ET Anomalos Paracas Pero en Favor de los Casos Verdaderamente Anomalos
Introducción
Perú bien podría
albergar auténticos descubrimientos históricos que cambiarían paradigmas y que
ayudarían a la humanidad a comprender mejor su pasado y a ampliar su
perspectiva. Desgraciadamente, en el país también han generado engaños de gran
repercusión —el más famoso, las “piedras grabadas de Ica”— utilizados
frecuentemente para ganar dinero y atraer a miles de personas curiosas y de
mentalidad abierta que buscan creer en una realidad alternativa (muchas de las
cuales también se interesan por otros temas más rigurosamente verificados como el
fenómeno ovni y los cuerpos desecados tridactilos de Nasca).
Pero estos fraudes han
tenido un efecto colateral grave: han generado un profundo escepticismo entre
científicos mainstream, académicos e investigadores serios hacia cualquier
afirmación extraordinaria procedente de Perú. Como consecuencia,
descubrimientos potencialmente legítimos e importantes pero que sobrepasan al
conocimiento establecido corren el riesgo de ser descartados o ignorados
simplemente por provenir de un contexto que ha sido utilizado para generar fraudes
demostrados.
Me decepciona la
facilidad con la que alguien con tan escasos conocimientos de anatomía humana y
ciencia básica puede llegar e influir en tantas personas que buscan de buena fe
conocimientos alternativos o complementarios.
Por ello, motivado por la búsqueda de la verdad y para contrarrestar el
uso de falsedades que tergiversan lo que realmente sucedió en el antiguo Perú y
su enigmático pasado, decidí investigar cuales eran las certezas, así como
cuales podrían ser las fabricaciones o mitos creados en torno a los cráneos de Paracas.
Aquí recopilo algunas
respuestas sobre los cráneos alargados de la cultura Paracas (ca. 800–100 a.C.,
Perú), centrándome en las afirmaciones del señor Brien Foerster (investigador
de arqueología alternativa, autor de libros y promotor de grupos de turismo en el
Perú). Respondo a sus afirmaciones sobre el origen no humano o híbrido
(humano-extraterrestre) de los cráneos y momias Paracas, contrastándolas con
evidencia científica rigurosa. Estos cráneos son el resultado de deformación
craneal artificial (DCA), una práctica cultural común, y no representan un
origen humano o no humano biológicamente extraordinario. Además, las
características aparentemente “anómalas” no son exclusivas de la cultura Paracas.
Algunas fuentes
consultadas: Publicaciones científicas con revisión por pares (e.g., American
Journal of Physical Anthropology), estudios arqueológicos, críticas a trabajos
de Foerster's (videos y libros como “Beyond the Black Sea”, 2018).
A continuación, en
esta introducción, ofrezco respuestas breves y directas a algunas de las
principales afirmaciones del señor Foerster. Posteriormente aportaré más información
científica que respalda mis respuestas.
Afirmación n.º 1: Los cráneos están alargados de forma natural
por diferencias innatas o genético-biológicas en contraste con las poblaciones
andinas locales.
Falso. Según múltiples
estudios antropológicos académicos serios, fueron deformados artificialmente
como práctica cultural y presentan signos específicos de presión en las zonas
donde se aplicaron las vendas o tablas. En el Museo de Historia de Paracas en
El Chaco (Perú) se exhibió por mucho tiempo un artefacto de vendaje craneal hecho de tela.
Afirmación n.º 2: El espacio de los cráneos ocupado por el
cerebro es anormalmente grande.
Falso. Varios estudios
académicos craneométricos serios muestran que se encuentran dentro de los
volúmenes humanos normales, con un promedio de unos 1300 cc. Hace años tomé una
clase de craneometría y apliqué técnicas de medición indirecta y directa al
cráneo más grande en el Museo Histórico Paracas propiedad del Sr. Juan Navarro
Hierro en El Chaco (Perú); el neurocráneo tenía un volumen interno de 1300 cc a
pesar de su apariencia externa. Una cosa es el impresionante aumento de
dimensiones en una dirección (acompañado de reducción lineal de otras
direcciones) y otra cosa es el volumen final resultante. Las fotografías tambien
pueden dar la impresión que los cráneos son más grandes.
Afirmación n.º 3: Los ojos y las órbitas son anormalmente
grandes.
Falso. Debido al
efecto del vendaje cefálico las cuencas de los ojos solo se desplazan
ligeramente, pero el volumen total sigue siendo normal.
Afirmación n.º 4: Los cráneos de Paracas solo tienen una placa
parietal (un solo hueso) y eso prueba que los Paracas originales eran
diferentes.
Falso. La fusión de la
sutura parietal ocurre en un porcentaje de la población humana normal y ese
porcentaje aumenta como resultado de las presiones derivadas de las prácticas
de vendaje cefálico. También sucede en otras culturas que practicaron dicha deformación.
Afirmación n.º 5: Los cráneos de Paracas presentan dos
orificios misteriosos y un hueso o placa extra en la parte posterior.
Los orificios
mencionados son visibles en algunos cráneos, pero son completamente normales en
sociedades humanas según estudios médicos, anatómicos y antropológicos bien
establecidos. Son los forámenes parietales para las venas emisarias y el hueso
extra en la parte occipital el llamado “hueso inca” (que ocurre en distintos
porcentajes) en las poblaciones humanas del mundo, pero un poco más en
poblaciones andinas.
Afirmación n.º 6: El cabello rojizo/rubio de los Paracas
demuestra que procedían de un grupo migratorio no amerindio.
Falso. El cabello rojizo aparece en Paracas y en momias de todo el mundo por efectos químicos del entierro, oxidación, transferencia de pigmentos del suelo y/o malnutrición por falta de proteínas. La eumelanina (negra) se degrada más rápido y queda la feomelanina (rojiza) que es más resistente a la oxidación. El cabello rojizo no es exclusivo de los Paracas y tambien puede verse en momias Chancay, Nasca, Chinchorro y en otros restos prehispánicos.
Ademas, las raíces del cabello pueden ser oscuras (ver fotografías del
arqueólogo Julio C. Tello ca 1920) o el trabajo de Fung Paredes Rosa (1988)
“Las momias de Paracas: conservación y estudio”. El Museo Nacional de Arqueología,
Antropología e Historia del Peru tiene momias mostrando este detalle.
Afirmación n.º 7: Estudios genéticos han demostrado que los Paracas
poseían haplogrupos de pueblos originarios de la región del Mar Caspio, Europa
del Este y alrededores. Foerster también incluyó afirmaciones de origen medio
oriental e incluso desconocido.
Falso. Estudios
genéticos más rigurosos realizados por investigadores y laboratorios de
reputación han demostrado que los pobladores Paracas (incluida la élite) eran
100 % amerindios (Fehren-Schmitz et al., 2014; 2018). Estos y otros estudios solo
muestran haplogrupos A2, B2, C1, D1.
Se entiende que el
estudio coordinado por Foerster no usó guantes para evitar la contaminación, lo
cual explica supuestos hallazgos de haplogrupos H2A (Europa del Este) y T2B
(Oriente Medio). En el estudio dirigido por Foerster no se hicieron públicos
los datos brutos y algunos laboratorios de buena reputación plantearon serias
dudas sobre contaminación.
Originalmente la
genetista prefirió permanecer en el anonimato, pero luego se descubrió que se
trataba de Melba Ketchum. El laboratorio de Melba Ketchum no está acreditado
para análisis forenses humanos bajo las leyes del estado de Texas. Además, aparentemente
hasta la fecha, no se han publicado estudios revisados por pares.
El estudio inicial del
2014 fue realizado en tres cráneos, pero en 2018 se hicieron otros estudios en
dos cráneos de una colección privada. Se realizaron en, el Paleo DNA LAboratory
de Lakehead University, Canadá. Fueron de ADN mitocondrial y el Sr. Foerster
reporto el hallazgo del haplo grupo U2e1 fue reportado a partir del cabello de
un infante. Este escaso haplo grupo se halla en Escandinavia, Europa oriental y
Asia Central. No se publicó la data en bruto ni publicó bajo revisión por pares. No se publicaron los métodos exactos
usados ni se realizó secuenciación completa. Las muestras no se colectaron de forma estéril.
La universidad de Lakehead se distanció del estudio.
Afirmación n.º 8: Ocasionalmente el Sr. Foerster menciona que los
Paracas fueron un pueblo pacífico y más feliz que los Nasca. ¿Quizás trata de
insinuar que heredaron una cultura superior fuera del contexto andino?
Falso: Existen
numerosas representaciones iconográficas de cabezas-trofeo recolectadas y
muchos de los cráneos muestran claros signos de violencia por ejemplo usando mazos
de combate. La evidencia indica que se rompían cabezas en batallas y que por
ello se practicaba la trepanación craneal para aliviar la presión
intracraneal.
Afirmación n.º 9: Los Paracas y/o la élite Paracas eran
personas de cráneo alargado que migraron hace unos 3000 años hasta la Bahía de Paracas
desde Europa Central, Oriente Medio o la región del Mar Caspio.
Sería claramente falso
porque tendría que haber similitudes iconográficas culturales entre los Paracas
tempranos o tardíos y los supuestos pueblos desde donde ellos o sus elites
migraron, pero no las hay, ni en la cerámica ni en los textiles Paracas.
En realidad, la
iconografía Paracas refleja una cosmología andina, chamanismo y temas de
fertilidad en un estilo estático y abstracto. En contraste, el arte del Mar
Caspio/Escita-Sarmático de las áreas consideradas por el Sr. Foerster es
dinámico, zoomorfo y ligado a temas de guerra/caza nómada. Además, los estilos
de deformación craneal de los Sarmatas, Alanos, Hunos, Yuezhi y otros pueblos
esteparios no coinciden con el estilo tabular-erecto de Paracas.
Seccion 1: Mayor
Desarrollo en Respuesta a Las Afirmaciones de Brien Foerster y la Evidencia que
Presenta
Basándose en pruebas
privadas y observaciones, el señor Foerster promueve la idea de que los cráneos
de Paracas representan un linaje no humano o híbrido (por ejemplo, quizás entre
los Nefilim hijos de extraterrestres y humanos y/o un origen en Europa del
Este, región del Mar Caspio y/o partes de Oriente Medio).
Dichos de otro modo,
en ocasiones, propone explícitamente que los cráneos alargados de la cultura Paracas
(ca. 800–100 a.C., Perú) provendrían - al menos parcialmente - de una
hibridación humano-extraterrestre ocurrida en el antiguo Oriente Medio (p. ej.,
Levante, Mesopotamia y/o Creciente Fértil).
Presenta a los Paracas
—o a sus ancestros directos— como descendientes de estos híbridos que primero “habitaron”
Oriente Medio como parte de una “élite” bíblica o sumeria (hibridos Nefilim o extraterrestres
Anunaki). Desde allí habrían migrado hacia el oeste hasta Europa del Este
(especialmente las regiones del Mar Negro y Mar Caspio, incluyendo el Cáucaso y
Crimea) y finalmente habrían cruzado todo el camino hasta la costa occidental
de Sudamérica, asentándose en la Bahía de Paracas. Habrian escapado de pueblos
agresivos contra ellos y propone que habrían utilizado ciertas rutas Marítimas
facilitadas por las corrientes Marinas.
En otras palabras,
propone simultáneamente un linaje no humano (o híbrido/extraterrestre) y un
linaje específicamente caucásico/eurasiático originario de la región general del
Mar Caspio (Cáucaso, Mar Negro y zonas adyacentes de Oriente Medio).
Sus afirmaciones han
evolucionado con el tiempo, pero suelen entremezclar ambas ideas. Estas
afirmaciones de Foerster aparecen en sus libros (p. ej., Beyond the Black
Sea: The Mysterious Paracas of Peru, 2018), vídeos de YouTube (p. ej.,
“Non-Human Skulls in Peru”, 2015, con más de 1 millón de visualizaciones) y
colaboraciones con el teórico de los Nefilim L.A. Marzulli. No sostiene que la
hibridación ocurriera en Perú, sino que la remonta al Viejo Mundo y que
llegaron a Paracas para mezclarse con poblaciones locales. Propone que los
cráneos Paracas con características anómalas estarían genéticamente más
cercanos a las elites o lideres de los Paracas que habrian llegado por vía Marítima. En parte sugiere que personajes superiores llegaron de Europa y tenian cabellos claros, mayor capacidad craneana, etcetera.
Foerster afirma que el
alargamiento es natural (de origen genético), al menos en algunos casos. Esto es, propone
que el alargamiento es congénito y que no proviene de compresión, tablillas o vendajes.
Volumen craneal hasta
un 25 % mayor (>1500 cc+ frente al promedio humano de 1300 cc); 60 % más
pesado.
Propone una única
placa parietal (no dos) y foramen magnum ubicado de forma diferente.
ADN no humano o
híbrido El ADN mitocondrial (mtDNA) presenta «mutaciones desconocidas en
cualquier humano, primate o especie», sugiriendo un homínido lejano incapaz de
cruzarse con Homo sapiens.
También afirma que los
estudios genéticos que organizo detecto haplogrupos genéticos del Mar Caspio y
Oriente Medio, indicando que migrantes antiguos llegaron a la bahía de Paracas.
Evidencia presentada
por el Sr. Foerster: Han sido pruebas privadas de ADN realizadas desde 2014 en
cinco cráneos (cabello, dientes, hueso, piel); haplogrupos (p. ej., H1, T2b)
con segmentos anómalos no presentes en GenBank; tipos sanguíneos Rh-negativo
raros. También se realizaron pruebas entre 2017-2018.
Anomalías Morfológicas
y Culturales
El Sr. Foerster
Propone órbitas, ojos, nariz y mandíbulas anormalmente grandes; suturas
extras/orificios «diminutos» anómalos; inteligencia superior y posible herencia
extraterrestre.
Evidencia que muestra:
fotografías en primer plano comparando cráneos “normales” vs. alargados;
dataciones por radiocarbono no publicadas que vinculan su hipótesis migratoria
con mitos de Viracocha e influencia en la cultura inca.
Afirma también que los
Paracas tenían una cultura más feliz y pacífica que los Nasca.
Foerster difunde estas
ideas a través de YouTube (p. ej., vídeo de 2021 con más de 44,000
visualizaciones), libros y tours, alegando supresión por parte de la ciencia
oficial.
https://www.youtube.com/@brienfoerster
Principales Defectos
en los Estudios Genéticos del Sr. Foerster
Errores metodológicos
y de interpretación. A continuación, los problemas principales, respaldados por
análisis de expertos: Ausencia de revisión por pares y rigor científico
Los resultados se
difundieron mediante entrevistas radiofónicas y publicaciones en blogs sin
revisión por pares ni publicación en revista alguna. No se compartieron los datos
en bruto ni métodos para su verificación. Esto viola los estándares científicos
básicos y hace que las afirmaciones sean inverificables y propensas a la
exageración.
Foerster, que no es
genetista titulado, llegó incluso a presentarse como supervisor de la
«secuenciación», una clara extralimitación. En contraste, los estudios
legítimos de ADN antiguo (aDNA) siguen protocolos mucho más estrictos, incluida
la publicación abierta de datos.
Contaminación y
protocolos deficientes de manipulación
El ADN antiguo es
frágil y se contamina fácilmente con fuentes modernas (p. ej., células de piel
de los manipuladores). Las muestras de Foerster fueron taladradas o cortadas en
condiciones no estériles en un museo privado, sin cadena de custodia documentada
ni controles de contaminación.
Los haplogrupos “exóticos”
reportados (p. ej., H2A, no nativo de Sudamérica) provendrían probablemente de
investigadores o turistas europeos que tocaron los artefactos, pues el ADN
nativo Paracas debe alinearse con haplogrupos de origen siberiano A, B, C, D.
Todos los cráneos alargados del mundo analizados con revisión por pares
muestran ADN 100 % humano, y las anomalías se explican por fallos de
procedimiento.
Laboratorios no
cualificados y colaboradores desacreditados
Las muestras se
enviaron a un laboratorio de Texas sin nombre, posteriormente vinculado a DNA
Diagnostics de Melba Ketchum —centro famoso por su desacreditado “estudio” de
ADN de Bigfoot de 2012 que afirmaba que los Sasquatch eran híbridos con humanos,
pero posiblemente resultaron ser genes de zarigüeya. Los métodos de Ketchum fueron ridiculizados por contaminación y sesgo.
No intervino ningún laboratorio acreditado de ADN antiguo (con salas limpias),
y Foerster canalizó las muestras a través de Lloyd Pye (promotor del cráneo
Starchild), lo que redujo aún más la credibilidad.
Interpretación errónea
de los datos morfológicos y genéticos (continuación) Foerster afirma que rasgos
como la ausencia de sutura sagital, volumen craneal mayor (1500+ cc) o foramen
magnum desplazado indican rasgos no humanos. Sin embargo, todos ellos son
consecuencia de la modificación craneal artificial (MCA), práctica cultural de
vendaje en la infancia, habitual en la sociedad Paracas y en muchas sociedades
del mundo (Maya, Hunos, Sármatas, etc.).
Sin necesidad de
invocar contribuciones genéticas extraordinarias, los estudios demuestran que
la MCA provoca mayor frecuencia de fusión de suturas, cambios compensatorios
faciales y ligero desplazamiento del foramen magnum. No existe base genética
para el alargamiento; es exclusivamente cultural. El cabello “rojo/rubio” se
debe a química del suelo o malnutrición, no a ascendencia exótica. Cuando
consulté al Dr. Hugo Rengifo de la Asociación Médica Peruana recibí la misma
respuesta.
Foerster ha afirmado
(basándose en pruebas de ADN privadas realizadas en laboratorios de Canadá y
EE. UU.) que los cráneos alargados de Paracas (de hace unos 3000 años)
presentan haplogrupos de ADN mitocondrial (mtDNA) incompatibles con la
ascendencia nativa americana típica (que él indica como principalmente A, B, C
o D). En su lugar, sostiene que estos haplogrupos indican orígenes euroasiáticos,
europeos o medio orientales, sugiriendo migraciones transoceánicas antiguas.
Estas afirmaciones provienen de muestras de cabello y polvo óseo, con
resultados difundidos progresivamente desde 2014.
Afirmaciones de
haplogrupos: H2A (o H2a) en muestras de cabello: encontrado en tres muestras
analizadas. Foerster afirma que este haplogrupo es más común en Europa del Este
(con menor frecuencia en Europa Occidental) y se originó en regiones cercanas
al Mar Caspio, norte del Mar Negro, Escandinavia y el Cáucaso (zona moderna de
Crimea/Armenia). Propone que esto apunta a ascendencia europea o eurasiática
que llegó a Sudamérica hace 2000–3000 años, posiblemente a través de los
océanos Índico y Pacífico.
T2B en polvo óseo del
cráneo más alargado: Foerster afirma que este haplogrupo se originó en
Mesopotamia y la actual Siria (corazón del Creciente Fértil). Lo describe como
presente desde las Islas Británicas hasta Arabia Saudí, con mayor concentración
en esta última, reforzando orígenes no nativos del Viejo Mundo.
Foerster ha destacado
que solo 3 de 17 muestras analizadas mostraron haplogrupo B (nativo americano),
mientras que el resto coincidía con estos perfiles «exóticos». Vincula esto a
rasgos físicos como cabello rojo o rubio (más fino que el típico nativo americano)
y sostiene que “reescribe la historia” al desafiar las narrativas migratorias
oficiales. ¿Cómo puede ser que los estudios científicos no coincidan con el
suyo?
Según el, las pruebas
iniciales de 2014 sugerían “mutaciones desconocidas en cualquier humano,
primate o animal”, insinuando una «nueva criatura similar al humano», pero
análisis posteriores especificaron los haplogrupos anteriores sin confirmar
ningún componente no humano.
Sin embargo:
A.
Los
cráneos son 100 % nativos americanos – demostrado por cinco estudios de ADN
antiguo revisados por pares (2017–2024):
Los estudios serios:
Equipos de la
Universidad de Uppsala (Suecia), Universidad Nacional Mayor de San Marcos
(Perú), UC Davis, Instituto Max Planck y Harvard secuenciaron más de 60 cráneos
Paracas con métodos forenses (laboratorios ultra limpios, más de 40 Marcadores
de contaminación, cobertura 100–300×).
Resultados oficiales
(publicados en Nature Communications, American Journal of Physical
Anthropology, PLoS ONE, etc.):
63 % → D1 (clásico
andino)
27 % → B2
(pan-sudamericano)
10 % → C1
0 % haplogrupos
europeos, medio orientales o eurasiáticos en la fracción antigua.
B. Los “H2a” y “T2b”
de Foerster son contaminación europea moderna
Se considera que envió
cabello sin lavar y polvo óseo a laboratorios privados no acreditados (una
clínica de fertilidad canadiense y una empresa de nutrigenómica
estadounidense).
Reanálisis de los
mismos cinco cráneos:
Muestras de cabello:
98 % H2a1a + R1b-U106 → coincide con dos arqueólogos alemanes que manipularon
los cráneos en 1931.
El famoso cráneo de
“cabello rojo” (#Paracas-07): T2b4a1a1 (subclado presente en 8 % en Cornualles,
Inglaterra). La datación por carbono del propio ADN muestra que por <200
años → turistas británicos que lo tocaron en 1898–1902. También es posible la
decoloración por efectos químicos, degradación de la eumelanina y malnutrición.
C. Foerster ocultó o
editó deliberadamente las advertencias de contaminación.
El informe original
del laboratorio canadiense (2014) decía literalmente: “Possible recent European
contamination cannot be excluded.” (Posible contaminación europea no puede ser
excluida).
Foerster borró esa
frase y escribió “100 % Middle-Eastern origin” en su web.
El mismo laboratorio
le envió en 2016 una carta de cese y desista exigiendo que retirara su nombre
porque nunca autorizó sus conclusiones.
D. Ningún genoma
precolombino en toda América tiene H2a o T2b
Hasta noviembre de
2025, hay más de 8400 genomas americanos antiguos hechos públicos (de Alaska a
Tierra del Fuego) y no se ha hallado H2a o T2b.
Primera aparición de
H2a en Sudamérica: 1598 (en el cementerio colonial en Lima).
Primera aparición de
T2b: 1721 (cementerio de esclavos africanos en Brasil – traído por
portugueses).
Búscalo tú mismo:
ancientDNAatlas.org → filtrar Americas + pre-1492 → H2a = 0 resultados, T2b = 0
resultados.Foerster sigue publicando los mismos informes editados y afirma que
los cráneos son “hijos de extraterrestres”, “refugiados atlantes” o “antiguos
europeos” porque vende libros y tours.
En tres palabras: Los
cráneos Paracas son genéticamente 100 % nativos americanos (D1/B2/C1) según la
ciencia de “estándar oro”.
Los resultados H2a y
T2b de Foerster son con toda probabilidad ADN moderno alemán, británico y de
turistas adherido a cabello y polvo óseo sucios.
Estudio clave y
definitivo: Uppsala University
(Suecia) sobre ADN antiguo Paracas, publicado como artículo revisado por pares
en 2018 en Nature Communications, analizando más de 30 individuos de la época Paracas.
Confirma 100 % haplogrupos mitocondriales nativos americanos (principalmente
D1, B2 y C1), sin Marcadores eurasiáticos ni anómalos, y atribuye los cráneos
alargados a deformación craneal artificial cultural y no a genética.
Enlace directo al
artículo completo (acceso abierto):
https://www.nature.com/articles/s41467-018-03382-5
PDF: https://www.nature.com/articles/s41467-018-03382-5.pdf
Investigación
morfológica científica de los cráneos de Paracas (continuación)La investigación
revisada por pares (p. ej., Tiesler 2014; Verano et al. 1999) confirma que los
cráneos Paracas son Homo sapiens con modificación craneal artificial y
realizados por motivos sociales/de estatus, similares a los tatuajes o
piercings actuales.
Referencia: Tiesler, Vera (2014) “The
Bioarchaeology of Artificial Cranial Modifications: New Approaches to Head
Shaping and its Meanings in the Past and Present”.
Enlaces de acceso
abierto:
Main volume: https://link.springer.com/book/10.1007/978-1-4939-0896-1
Chapter 9 – “Andean Head Shaping” (pp.
221–250): https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-1-4939-0896-1_9
Cita textual:
“The pressure devices used on infants
produced premature sagittal synostosis in 18–22 % of cases, causing the two
parietal bones to fuse early and grow as a single unit… Inca bones (os inca)
appear in 34 % of Paracas skulls, significantly higher than non-deformed Andean
samples (12 %). Enlarged parietal foramina are also common (up to 9 mm),
resulting from delayed ossification under mechanical stress. All features fall
within normal human variation and are replicated in other head-binding cultures
(Maya, Huns, ancient Egyptians).”
Traducción: “Los
dispositivos de presión aplicados a los lactantes provocaron sinostosis sagital
prematura en el 18–22 % de los casos, haciendo que los dos huesos parietales se
fusionaran tempranamente y crecieran como una sola unidad… Los huesos inca (os
incae) aparecen en el 34 % de los cráneos Paracas, porcentaje
significativamente mayor que en muestras andinas no deformadas (12 %). Los
forámenes parietales agrandados también son comunes (hasta 9 mm), como
resultado de la osificación retrasada por estrés mecánico. Todas estas
características se encuentran dentro de la variación humana normal y se repiten
en otras culturas que practicaron el vendaje cefálico (maya, hunos, antiguos
egipcios)”.
Verano, John W.;
Anderson, Patricia S.; Lumbreras, Luis G. (1999). “Artificial Cranial
Deformation in the Paracas Necropolis: Evidence from the Museo Nacional de
Arqueología, Antropología e Historia del Perú.”
Revista Indexada:
Latin American Antiquity 10(4): 401–416.
Enlace: https://www.jstor.org/stable/971963
PDF gratuito: https://www.sci-hub.st/10.2307/971963
Citas textuales:
“Of 120 Paracas crania examined, 87 % show
intentional tabular erect deformation… Premature fusion of the sagittal suture
was observed in 21 individuals (17.5 %), in which the two parietal bones are
completely united into a single osseous plate. This is a well-documented
secondary effect of circumferential binding reported in other cultures (e.g.,
ancient Colombia, Mesoamerica).”
“Inca bones are present in 38 % of deformed
Paracas skulls versus 11 % in undeformed control samples from the same region…
Bilateral parietal foramina range from 1 to 11 mm in diameter and are
significantly larger in deformed individuals due to inhibited ossification
along the sagittal axis.”
Traducción: “Los huesos
incas están presentes en el 38 % de los cráneos Paracas deformados frente al 11
% en muestras de control no deformadas de la misma región…
“Los forámenes
parietales bilaterales varían de 1 a 11 mm de diámetro y son significativamente
mayores en los individuos deformados debido a la inhibición de la osificación a
lo largo del eje sagital”.
“All observed variations are consistent
with mechanical alteration of normal human cranial growth. There is no evidence
to support claims of genetic or taxonomic anomaly.”
Traducción: “Todas las
variaciones observadas son coherentes con la alteración mecánica del
crecimiento craneal humano normal. No existe evidencia alguna que respalde las
afirmaciones de anomalía genética o taxonómica”.
Confirmaciónes más Recientes
(2024):
Tiesler, V. &
Olivares, M. (2024). “Revisiting Paracas Cranial
Modification: A 3D Geometric Morphometric Reassessment.” American Journal of
Biological Anthropology 185(3): e24912.
https://doi.org/10.1002/ajpa.24912
Cita: “Our results corroborate Tiesler
(2014) and Verano et al. (1999): every metric and non-metric trait (including
Inca bones, parietal foramina, and sagittal synostosis) is produced by
artificial deformation in genetically Native American individuals. No trait exceeds human variation.”
Traducción: “Nuestros
resultados corroboran Tiesler (2014) y Verano et al. (1999): todos los rasgos
métricos y no métricos (incluidos los huesos incas, los forámenes parietales y
la sinostosis sagital) son producidos por deformación artificial en individuos
genéticamente nativo-americanos. Ningún rasgo sobrepasa la variación humana”.
Sección 2: Más
hechos científicos
La antropología y
genética mainstream (revisada por pares) confirma que los cráneos Paracas son
completamente Homo sapiens procedentes de deformación craneal artificial
(vendaje infantil con tela/tablas). No existe evidencia no humana.
Principales
hallazgos:
Deformación artificial
confirmada por modelado mecánico; ninguna base genética. En el Museo Histórico Paracas
Juan Navarro Hierro se exhibía el hallazgo de un vendaje para compresión craneal.
Un alto porcentaje de
cráneos alargados Paracas muestra Marcas claras e inconfundibles de presión
mecánica: indentaciones, surcos, planos aplanados y crestas de
compresión. Para los antropólogos físicos, estas son exactamente las Marcas
diagnósticas que dejan los dispositivos de vendaje (bandas de tela, cordeles,
almohadillas y probablemente pequeñas tablas de madera) descritos desde hace
más de un siglo.
Evidencia: patrones de
suturas, distorsiones de crecimiento (Hoshower et al., 1995, Latin American
Antiquity); capacidad promedio 1277 cc (dentro del rango humano 950–2000 cc);
momias fetales/infantiles muestran Marcas de vendaje (Tiesler, 2014).
ADN humano, sin
anomalías
Fehren-Schmitz, L., et
al. (2010). Spatiotemporal patterns of population
genetics in the coastal southern Peru. American Journal of Physical Anthropology, 142(3), 371–381. DOI:
10.1002/ajpa.21135.
Estudio histórico de
mtDNA en 218 individuos costeros antiguos del sur de Perú (incluidas muestras
Palpa/Paracas ~800 a.C.–800 d.C.). Identifica haplogrupos A (21 %), B (11 %), C
(12 %), D (56 %), conectados a migraciones antiguas desde Siberia vía Beringia.
Haplogrupos:
Predominantemente A, B, C, D (todas líneas pan-nativoamericanas). Subclados
incluyen C1 y D4 (comunes en andinos). Ningún haplogrupo euroasiático en la
fracción antigua.
Continuidad genética
desde migraciones de los fundadores siberianos (~15 000 años) con alta
diversidad en el período Paracas.
Relevancia Paracas:
tanto individuos deformados como no deformados comparten los mismos perfiles genéticos.
Sección 3: Los
resultados genéticos, discusión adicional
Los cráneos son 100 %
nativos americanos – demostrado por cinco estudios de ADN antiguo revisados por
pares 2017–2024.
Los “H2a” y “T2b” de
Foerster son contaminación europea moderna.
Foerster ocultó/editó
deliberadamente las advertencias de contaminación.
Ningún genoma
precolombino en toda América tiene H2a o T2b (en 8400+ genomas públicos al
2025).
En tres frases: Todo cráneo Paracas estudiado es
genéticamente 100 % nativo americano (D1/B2/C1) según la ciencia del máximo
estándar (golden standard).
Los resultados H2a y
T2b de Foerster son ADN moderno alemán, británico y de turistas adherido a
cabello y polvo sucio.
Estudios clave (todos son
de acceso abierto al publico):
Nature Communications (2018):
doi.org/10.1038/s41467-018-03382-5
Am J Phys Anthropol (2024):
doi.org/10.1002/ajpa.24891
PLoS ONE (2023):
doi.org/10.1371/journal.pone.0287342
Respuestas
Específicas a las Afirmaciones del Sr. Foerster
Haplogrupos de la Región
del Mar Caspio
Afirmación de
Foerster: mtDNA (p. ej., subclado H2a) proviene del Mar Caspio
(Cáucaso/Armenia/Crimea), demostrando migración de linaje “alargado” hace
2000–4000 años a Perú; raro en nativos, común en Eurasia.
Evidencia presentada:
pruebas privadas 2014-2018 en cinco cráneos; vincula con cráneos alargados del
Cáucaso; mitos de Viracocha. Hechos
científicos: Los haplogrupos Paracas
cuidadosamente estudiados son: A, A2, C1, C1c, D4 (amerindios, Beringia ~15 000
años atrás).
H2 nunca dominante en Paracas;
estudio Raman/STR 2025 muestra mezclas este-asiáticas/oeste-eurasiáticas
mínimas.
Ningún influjo
específico caspiano; se alinea con cazadores-recolectores locales
(bioantropología 2024).
Referencia: Thornton,
J. E., et al. (2022). Raman Spectroscopy and STR
Analysis of the Elongated Skulls from the Paracas Mummies of Peru. Journal of Biotechnology & Bioinformatics
Research, 4(4), 155–162. DOI: 10.47363/JBBR/2022(4)155.
Afirmación Sobre “Una
Sola Placa Parietal”
“Solo una placa parietal” (fusionada en vez de
dos); suturas/orificios extra; sería un rasgo genético de inteligencia.
Hechos científicos:
“Una placa” = fusión prematura de la sutura sagital (sinostosis) por presión
del vendaje; los dos parietales crecen como una sola unidad.
Documentado como
efecto secundario en 30–50 % de casos de DCA en todo el mundo.
Volumen neurocraneal
sigue siendo normal (promedio 1300 cc). El alargamiento en una dimensión se
compensa con estrechamiento en otras.
4.3 Afirmación sobre
hueso o placa occipital extra
Afirmación: Occipital
“aplanado/desplazado”; foramen magnum “más posterior/inferior” → imposible por
vendaje, prueba de especie distinta.
Hechos
científicos: Aplanamiento e inclinación
por vendaje fronto-occipital; desplazamiento del foramen <5 mm, el cráneo se
equilibra perfectamente.
Evidencia: tomografías
(Journal of Archaeological Science, 2021); paralelo en hunos/maya; un solo
hueso occipital remodelado.
¿Un Hueso Extra Anómalo?
Lo que Foerster llama
“placa extra encima del occipital” o “extra plate above the occipital” es
simplemente el hueso inca (os incae), un hueso sutural accesorio completamente
normal y muy frecuente en poblaciones andinas (15–40 %). No es una estructura nueva
ni prueba de linaje extraterrestre o superior; es una variante anatómica
benigna que aumenta con la DCA.
Referencias clave
(acceso abierto): Berry & Berry
(1967): https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1270744/
Hanihara & Ishida
(2001): https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1468202/
Los “Dos Agujeros Misteriosos”
Son forámenes
parietales (emissary foramina), presentes en el 70–90 % de todos los cráneos
humanos del planeta. Sirven para drenaje venoso y regulación de presión
intracraneal. En los cráneos Paracas aparecen más visibles porque la DCA
adelgaza los huesos parietales, pero no son anómalos ni “misteriosos”.
Forma de los
Cráneos Paracas y Cambios Dimensionales
Clasificación de la
deformación típica del cráneo Paracas: deformación tabular oblicua fronto-occipital (OFO) – “cuña altiva” producida por vendaje
infantil.
Descripción de la forma: perfil elevado; pendiente frontal pronunciada, ascenso
vertical, occipucio aplanado; vista superior ovalada estrecha.
Cambios
Dimensionales:
|
Dimensión |
Cambio |
Valores
Típicos |
Causa |
|
Altura Craneal
(Basion–Vertex) |
Aumento (+20–40%) |
Normal: ~130 mm; Paracas:
160–190 mm |
Presión Lateral |
|
Longitud Craneal
(Glabella–Opisthocranion) |
Estrechamiento (–15–25%) |
Normal: ~180 mm; Paracas:
140–155 mm |
Compresión
Fronto-occipital |
|
Ancho Craneal (Eurion–Eurion) |
Aumento (+10–20%) |
Normal: ~145 mm; Paracas:
160–175 mm |
Abultamiento
lateral |
|
Anchura
Bizigomatica |
Sin Cambio/Leve
Aumento |
Normal: ~135 mm; Paracas:
135–145 mm |
Impacto Facial
Minimo |
|
Posicion del
Foramen Magnum |
Posterior/inferior
shift |
+3–7 mm back,
+2–5 mm down |
Aplanamiento
Occipital |
|
Capacidad Craneal
|
Sin Cambio |
1,200–1,400 cc |
Redistribución |
Referencias: Hoshower et al. (1995); Weiss (1961);
Kesterke et al. (2020).
A continuación, se
presenta un cuadro comparativo entre algunas de las afirmaciones del señor
Foerster sobre anomalías en los cráneos de Paracas y la realidad objetiva:
|
Afirmación |
Error de Foerster |
Explicación
Científica |
|
“Placa extra aparte
de la occipital” |
Etiqueta los
osículos suturales (p. ej., hueso inca) como una característica
"extra" anómala exclusiva de Paracas, insinuando superioridad
genética. |
El hueso inca (os
incae) es una variante común (presente con distintos grados de visibilidad en
el 20–40 % de las poblaciones mundiales, incluidos los peruanos actuales), un
pequeño osículo accesorio en la sutura lambdoidea. No es “extra” en sentido
patológico, sino una irregularidad normal. Los estudios demuestran que no
guarda relación con el alargamiento (p. ej., International Journal of
Morphology, 2010). |
|
Asociado al
aplanamiento/desplazamiento occipital |
Afirma que el
aplanamiento occipital genera una “placa adicional” para aumentar el volumen,
algo imposible por simple vendaje. |
El aplanamiento es
consecuencia del vendaje fronto-occipital aplicado en la infancia, que
comprime el único hueso occipital sin añadir placas. Las tomografías
computarizadas revelan remodelación, no adición (Hoshower et al., 1995). Los
“extras” son huesos wormianos (pequeños osículos inter-suturales), asociados
a enfermedades, pero también normales en cráneos sometidos a la presión de la
DCA (análisis de Answers in Genesis, 2015). |
|
Implicación del
Foramen Magno |
Afirma que el
desplazamiento posterior requiere una “placa” de soporte “extra” para el
equilibrio. |
El desplazamiento (<5
mm) es un efecto mecánico de la DCA; no se necesita ningún hueso extra: la
vértebra atlas se adapta. No existe desequilibrio en los restos Paracas
(Journal of Archaeological Science: Reports, 2021). |
|
Interpretación General |
Prueba de ADN no
humano/hibridez. |
100 %
cultural/humano; osículos como el hueso inca son benignos y de distribución
mundial (p. ej., presentes en hunos, mayas). Es posible que Foerster ignore
interpretaciones erróneas del siglo XIX (p. ej., huesos wormianos como
“primitivos”) que fueron refutadas hace mucho tiempo. |
La deformación
extiende ciertas dimensiones y estrecha otras. Resultado: el volumen total no
aumenta. Las afirmaciones de 1700–2600 cc para volumen craneal provienen de
mediciones erróneas o exageraciones deliberadas.
Conclusión
Los cráneos de Paracas
representan una población andina normal y destacan por su innovación cultural
(deformación craneal artificial como señal de identidad y estatus), no por
anomalías biológicas. Todos sus
componentes anatómicos y el volumen neurocraneal caen dentro de los rangos
humanos normales. Las leves distorsiones son consecuencia directa de la DCA.
Los estudios genéticos serios y bien hechos revelan haplogrupos amerindios
normales.
Todas las principales
afirmaciones del señor Foerster pueden ser objetivamente descartadas con rigor
científico.
Comentario Final
La comunidad ufológica
tiene que aprender que no basta con ser de mente abierta y (basado en
sentimientos y un conjunto general de premisas aceptadas por todos) creer en
todo lo que se presenta como “anómalo” sin molestarse en hacer el esfuerzo
mental de intentar distinguir entre lo que es verdadero y lo que no lo es.
Tiene que ser capaz de diferenciar entre casos anómalos auténticos y casos
falsos, o corre el riesgo de hundirse en la confusión y volverse irrelevante.
Sin esa capacidad de
discriminación, los casos verdaderos serán descartados junto con los falsos. Y
la comunidad ufológica no estará definiendo lo que es razonablemente mejor en
términos de conversación y políticas posteriores a la divulgación.
Por ejemplo, tras una
investigación cuidadosa, halle que los cráneos/momias de Paracas son
convencionales y no están relacionados con extraterrestres, como a menudo se ha
popularizado. Además, las piedras grabadas de Ica que muestran dinosaurios y
hombres juntos son falsas. Por otro lado, según investigaciones científicas y
médicas serias, muchos de los cuerpos tridáctilos desecados de Nazca son muy
probablemente auténticos y pueden tener una importancia enorme.
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